Protésis sonora_

 

“En el Arte y la Ciencia de hoy, el problema de la conciencia está en primer plano de debate. La ciencia está intentando explicar con gran esfuerzo el concepto de conciencia obteniendo desiguales resultados. Aparentemente se muestra como uno de los problemas más difíciles de abordar. Para el artista la conciencia es algo más para ser explorado que explicado, algo para ser trasformado más que entendido, algo para ser re-enfocado más que expuesto. En lo referente a la experiencia de la conciencia en sí, no hay nada que conozcamos de manera más cercana que nuestro propio sentimiento del ser, y no hay nada que podamos entender peor que el estado de conciencia en el otro. Puede ser que la profunda empatía de la mutua atracción, del amor si se quiere, sea la única vía para traspasar esa frontera, pero ni la ciencia reduccionista ni el estética posmoderna puede apoyar esta afirmación.” Roy Ascott

Cegado por la búsqueda de una verdad única el pensamiento determinista ha generado un reduccionismo del mundo. En el terreno del arte los procedimientos e intenciones de la búsqueda son diferentes, las posibilidades de interpretación y representación de la realidad que genera se expanden en múltiples direcciones. Pensar en la conciencia como un tema de investigación artística resulta complejo por la multiplicidad de connotaciones y acepciones que implica el término. La acepción general la define como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, esta definición implica un reconocimiento individual de los estímulos interiores y exteriores a los que un ser está expuesto, un diálogo de relaciones que se establece entre el interior y el exterior de un ser. El término también significa “con conocimiento”, en este sentido se refiere al saber o conocimiento que se tiene de uno mismo en un espacio y temporalidad única. En teoría, cada individuo posee una conciencia particular de sí en relación a su contexto y al entorno que lo determina. En este sentido hemos ampliado la definición de conciencia dividiéndola en dos niveles: la conciencia abstracta y la conciencia sensitiva. A partir de estas ideas creemos que nuestra especie es la única que tiene la capacidad cognitiva para desarrollar estos niveles y que algunas especies animales pueden tener conciencia de sí mismos, mientras que a otras les es imposible, sin embargo, pese a las definiciones y diferencias que podamos establecer sobre los grados y niveles de conciencia, cada individuo y cada organismo puede percibir el mundo de manera particular, generando vínculos y afecciones con su entorno, estamos por decirlo de alguna manera conectados física, psíquica y emocionalmente con el mundo que nos rodea y aún así la conciencia que tenemos sigue siendo limitada, ¿cuánto conocemos de nuestra relación con el entorno y cuánto sabemos de las especies que en él habitan?  ¿Qué tanto sabemos de nosotros y del mundo?

El proyecto Pulsu(m) Plantae de Leslie García es una aproximación al territorio incierto de la conciencia. El origen de su investigación se sustenta en la posibilidad de pensar sobre el presente y el futuro de nuestra comunicación con otras especies, y es a partir de esta inquietud, que analiza empíricamente cuáles son los mecanismos que utilizan las plantas para comunicarse entre ellas y sobre cómo sus propios procesos biológicos constituyen una manifestación de comunicación aparentemente intangible para nuestros sentidos. En su proceso de creación utiliza instrumentos que permiten obtener información sobre el funcionamiento y ciclos de sistemas vivos, basándose en el principio de biofeedback, (técnica que se enfoca en la obtención de datos sobre diversas funciones fisiológicas de un cuerpo orgánico), diseña espacios complejos de interacción y formas expandidas de conocimiento que se expresan a través del sonido. En este territorio de experimentación interdisciplinaria su obra adquiere sentido, no por la representación de su objeto de estudio, sino por la búsqueda de relaciones. Es la exploración de su relación con el mundo natural lo que rige su producción y sus piezas plantean más una manera diferente de relacionarnos con el entorno, que una explicación de los impulsos comunicacionales del mundo vegetal. La tecnología que implementa en su trabajo puede ser entendida como una prótesis, un aditamento que permite la extensión de los sentidos, no como un fin, sino como un medio para ampliar la interpretación del mundo; en su conjunto los distintos elementos que integran la obra unen de manera inseparable los niveles sensitivos y de abstracción, generando un puente comunicante que expande nuestra conciencia a través de la percepción del mundo natural.

Eusebio Bañuelos.